Viejos ojos espejos
Monoperro

El vestíbulo de la Nave 10 acoge un mural fruto del taller que el artista autodidacta Monoperro ha realizado con personas mayores en torno a cómo construimos nuestra memoria.

Descripción

El artista Monoperro se denomina autodidacta por su “casi nula experiencia académica”, según dice. A los 33 años sufrió una gran crisis que transformó su vida y le llevó por un camino espiritual y esotérico. Sus obras se exponen en centros de arte internacionales y han podido verse en lugares como la Trienal de Yokohama (Japón), Londres, Corea del Sur o Buenos Aires. Ha publicado diferentes libros y acaba de inaugurar el espacio El Liberatorio donde desarrolla sus talleres, sesiones de Dibujo Mágico y lecturas de Tarot.

Durante los últimos 10 años ha explorado y trabajado el dibujo como herramienta de transformación y conocimiento del inconsciente. “Este trabajo parte de la base de que el arte es un canal de comunicación con lo desconocido, y un trabajo de conciencia”, explica.

El mural Viejos Ojos Espejos lo ha pintado en el vestíbulo de la Nave 10 a partir de los recuerdos que han compartido con él por Whatsapp 15 personas mayores de 65 años. “En estas conversaciones he ido preguntando a cada participante sobre sus recuerdos de la infancia, momentos importantes de sus vidas y cosas que no pudieron realizar en el pasado y les hubiese gustado hacer. Nunca había venido alguien mayor de 50 años a mis talleres y su visión me interesaba mucho. Sobre todo indagar a través de su memoria las ideas de mito y de simbología, dos de los temas que trabajo en mis sesiones: la historia de la vida como mito en base al cual se crea una simbología”, cuenta Monoperro. El mural lo ha planteado como una canalización de lo que iba percibiendo al escuchar los audios grabados, “tratando de escuchar más allá de lo que las palabras decían literalmente, tratando de abrirme a los mensajes inconscientes. Ha sido como mantener una conversación con la esencia de la memoria”, explica el artista. Por eso, este mural pintado a corazón abierto, sin red, sin bocetos previos y con el riesgo de la improvisación, dialoga con la memoria individual entendida como una mitología del inconsciente. En él se muestra, a través de la simbología, cómo la memoria construye su propia realidad y cómo Monoperro ejerce de médium para dibujarla.

Fecha
21 septiembre - finales febrero
Horario

Viernes de 17 a 20h

Sábados, domingos y festivos de 12 a 20h

Ubicación
Nave 10. Vestíbulo
Precio

Entrada libre

Artículos del proyecto