Los años de la fertilidad. Emilio Rivas (c) Ximena y Sergio
'Los años de la fertilidad' de Emilio Rivas podrá verse del 10 al 13 de enero y 'Burn Time' de André Uerba del 18 al 20.
Información general

En enero Naves Matadero presenta por un lado la obra de Emilio Rivas, artista en residencia en Naves Matadero y por otro, la performance de André Uerba, Burn Time.

Emilio Rivas propone un retrato de una generación que truncada por la crisis vive la fertilidad, vital y biológica, con gran incertidumbre.

Fertilidad es una palabra importante. Enmarca un periodo y una posibilidad. Un don que aparece durante un instante en la vida de una persona, y que condiciona una suerte de estado de excepción. Lo que no suceda, ya no sucederá.

Nos basamos en ese concepto biológico y lo trasladamos de forma poética al plano vital y filosófico. Un ser humano es fértil cuando puede dar vida. Cuando sus capacidades están en el punto óptimo para aportar lo mejor que tenía a su mundo. Si no lo hace entonces, no lo hará nunca, no alcanzará la mejor versión de sí mismo, aceptará la vida que se impuso.  ¿Cómo se viven esos años que marcarán el resto de la vida? ¿Qué gesto político implica la decisión de procrear? ¿Es un hijo lo mejor que un ser humano puede darle al mundo?

España es una palabra dura. España es el límite del amor. La expresión artística no tiene sentido al margen de su contexto. Los últimos años fueron difíciles. Lo dimos todo por amar, por dar algo bueno, y nos topamos con un muro. La lección de cada día: miente, sonríe y sigue adelante. No sabíamos que podíamos tragar tanto. Al poco surgían los chistes, y al día siguiente había Champions League. Queríamos hacer teatro desde la alegría. Ahora salir al escenario es un acto de resistencia.

No obstante, reunirse a oscuras en un teatro para compartir y reflexionar es, de alguna manera, la celebración de un antiguo rito. Algo sagrado. Algo que aún no hemos perdido. La propia forma de aquel código se modifica, va mutando, avanza. Quizá estemos ante los últimos hijos de aquello que llamábamos teatro”, explica Emilio Rivas.

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El artista portugués André Uerba propone una instalación de delicados hilos de algodón que al arder conforman pequeñas esculturas efímeras.

Cuando entras en el universo creado por André Uerba se desacelera tu ritmo vital. En el mundo exterior queda la dictadura de los relojes y en el interior de Burn Time, cientos de delicados hilos de algodón, formando redes de esculturas, marcan el latido de la obra. Los performers prenden fuego a estos hilos, uno a uno, convirtiendo el espacio en un firmamento efímero, una invertida lluvia de Perseidas a cámara lenta que se desvanece y que evidencia la importancia del instante. La oscuridad, el hilo, el fuego y los cuerpos humanos dialogan con un tiempo nuevo. La tranquilidad de la escena calma el ajetreo del corazón del espectador que se introduce, gracias a estas pequeñas llamas, en un estado meditativo.

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